Tia tetona en jacuzzi con sobrina inexperta

Siempre me atrajo mi tia tetona y sus tetas grandes, cuando estábamos ella y mi madre juntas. Cuando me tomaba el café con ellas por la mañana. Cuando las tres compartíamos historias de hombres o más bien ellas dos. Hablaban de follar directamente con este o con el otro. Mi tía mucho más despierta y liberal que mi madre, casada por muchos años con mi padre. Ella soltera y loca del sexo contaba cómo hombres se la habían tirado en sus coches. Porque ella tenía un fetiche y eran los coches, la parte trasera de cada auto donde se había subido. O ese magreo mientras el desconocido de turno la iba sobando mientras conducía.

Cuando contaba estas historias eróticas, porque le encantaba recrearse, con su bata de casa, sin sujetador y recién levantaba. Con ese café aún caliente y humeante, allí, las tres y en la cocina, compartíamos los más sucios secretos de su sexo. No tenía impedimentos en contar los detalles, sin saber que su sobrina inexperta, yo, iba escuchando y asimilando todo lo que relataba. Mi amor más profundo seguía creciendo por tenerla también para mí y experimentar con esa loba del vicio, mi tia tetona.

Mi tia tetona y sus relatos eróticos de backseat coches

Los asientos traseros de los coches, el lugar donde tantas veces mi tia tetona cuenta que les seduce a los hombres. Lo tiene fácil porque al parecer siempre les invita a pasar detrás del vehículo, a hacer de todo. Podía quedar en su casa pero su fetiche por los coches era superior y prefería el riesgo de ese escaparate callejero y ser vistos por algún mirón, a la discreción de una habitación. Mi morbo por ella crecía porque en más de una ocasión, su sobrina caliente se había mojado escuchando sus historias ardientes sin condición. Incondicionales, eran innegociables. Sobre todo cuando nos decía y era habitual, su postura preferida ahí detrás y era cuando se bajaba las bragas. Ella prefería que el macho desbocado se las bajara a propósito, bragas grandes que yo sé que utiliza porque se las he visto y porque su culo es bien grande.

De este modo, ella relata siempre que una de las situaciones más morbosas era cuando se notaba bien cogida, agarrada por dos manos grandes dentro del coche, a cuatro patas y empotrada boca abajo sin miramientos. Cuando era usada y penetrada, dejada y abierta, notándose tan vulnerable que hasta un jovencito que hubiera podido ser su hijo, la hubiera podido usar también. Contaba ser amante del incesto en momentos muy extremos y excitados del sexo. Al parecer le evocaban y le venían a la mente momentos juveniles con hermanos a los que les hubiera mamado y chupado a no ser porque eran familia. Y estaba mal visto o prohibido. Esa prohibición la superaba en instantes más flojos de preorgasmo. Y quería pecar.

Momentos de incesto entre tia cachonda y sobrina

Y al parecer en esa situación caliente de pérdida casi del conocimiento, desnuda, despojada de sus bragas y sujetador, a cuatro patas y sometida, se imaginaba a su hermano. Ahí en la habitación poseyéndola como siempre le hubiera gustado.

Por eso, ahora ella tenía debilidad por los jóvenes, a los que podría dar de amamantar incluso. Mi tita es mayor pero sus pensamientos no. Y me provoca humedad cada vez que nos cuenta estas locas experiencias reales y deja entrever las más vitales. Y yo me la imaginaba en un jacuzzi las dos, jugando con ella, también usándola por qué no. Seguro que le gusta. Una jovencita la utilice y más de la propia familia. Mi gorda tía usada por su caliente sobrina masajeando sus tetazas con mis pies calientes. Y así dejaré de llamar a esas lineas eróticas de lesbianas pagando un Bizum por unos minutos de satisfacción. Quiero notar ya a una mujer real para expresar mi lesbianismo y homosexualidad sin piedad.

tia tetona en jacuzzi mojada

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